Grafeno en mi mano
En esta fase de mi vida cyberpunk en la que estoy detenida en una ciudad he adquirido la suficiente estabilidad como para afrontar pequeños proyectos de poquitos días de duración, lo bastante como para distraerme de mi situación, pero no como para detenerme demasiado.
Pensé que tener un móvil libre de la influencia de las empresas entraría en esta categoría, pero la verdad es que ha sido decepcionantemente fácil.

Mi personalidad masculina hizo lo posible por mantenerse fuera del control de las empresas nacionales y extranjeras, lo consideraba un acto de responsabilidad e independencia personal. Si bien esto en el terreno de los ordenadores es razonablemente sencillo gracias a GNU Linux, en el asunto de los teléfonos móviles es bastante más esquivo.
Así que mis manos han probado todo tipo de dispositivos con sistemas operativos alternativos, incluyendo cyanogenmod, lineageos, mozillaos e incluso debian mobile con postmarketos. Durante una razonable cantidad de tiempo tuvo un fairphone.
Usar este tipo de sistemas operativos totalmente alternativos o en desarrollo tiene ciertos costes que a él no solían importarle nada. Buena suerte intentando correr la aplicación del banco o whatsapp. Era algo que a esa personalidad no le importaba demasiado.
Cuando empezamos a recorrer los caminos de la personalidad múltiple y la transición de género, me permití ser un poco más laxa y me hice con un móvil normal mainstream de bajo presupuesto que he usado desde 2022. Pensé que transicionar era algo complejo y que me vendría bien tener formas mainstream de relacionarme. Desde la retrospectiva, no sirvió de gran cosa, la verdad.
Llegada a este momento de mi vida sentí que un dispositivo tan inseguro y dependiente de las empresas tecnológicas no encajaban con mi autoimagen de guerrera trans cyberpunk, así que aprovechando este parón en mi vida en el que me encuentro, decidí hacerme con un móvil a la altura de dicha visión de mí misma. Sabía que tendría que echar algo de tiempo, pues ya he trasteado en el pasado, y sabía que me costaría algo de dinero, si bien me puse un tope de presupuesto bastante comedido.
Había llegado el momento de usar GrapheneOS.
La mayoría de móviles de hoy en día no son dispositivos pensados para que el usuario tenga funcionalidad durante muchos años, sino que más bien son bienes de consumo de baja duración. Los fabricantes tienen muy bien integrada la obsolescencia programada de estos dispositivos hasta el punto de que dejan de recibir actualizaciones en periodos de tiempo ridículos.
Los señores de Graphene OS no están dispuestos a trabajar en adaptar su sistema a dispositivos que van a tener una vida útil de dos años, así que los modelos en los que se puede instalar son más bien poquitos en la actualidad: se limita a los google pixel del siete en adelante. Así que sí, paradoja, para escapar de google me tenía que comprar un móvil de google, que encima no son baratos.
Por fortuna existen esas tiendas de móviles reacondicionados, y yo no soy demasiado exigente con las prestaciones. Un pixel 8 me dará funcionaidad hasta 2031 y estaba dentro de mi presupuesto acotado por 250 euros, y aún me queda para una funda rosa.
Sabía que Graphene OS es la meca actual en privacidad y seguridad, y conocía un poco de su estructura de uso porque me había documentado suficientemente en el pasado. Así que me reservé un par de días para instalarlo en el dispositivo, pues sabía que estas cosas se pueden complicar bastante porque Verion lo había hecho en el pasado. Por otra parte, hay quien dice que se hace en una hora, pero yo soy pesimisma y no me fío.
Me llevó diez minutos. Fue decepcionantemente fácil.
Claro que después me he puesto a dejarlo fino a nivel de seguridad y prestaciones, y eso sí que me ha llevado más tiempo, pero el resultado es tremendamente satisfactorio, se consiguen todas las funcionalidades sin renunciar a nada. Incluso tengo un perfil separado con redes sociales y otras mierdas de ese estilo.
La gran cantidad de prestaciones que graphene ofrece está disponible en su página web, y en su gran mayoría se trata de procedimientos que ocurren de forma transparente y que reemplazan o mejoran lo que ocurre en un teléfono android normal.
Por ejemplo, el sistema de perfiles que incoporan las versiones actuales de android es un buen punto de partida que graphene mejora y que, combinado con la forma opcional en la que los servicios de google aparecen, me permite contar con diferentes perfiles en los que encapsulo mi actividad. Tengo uno para el uso diario en el que por ejemplo no hay nada de google, otro para la val más social en el que sí, otro más para la aplicación del banco y del seguro del coche que exige los servicios de google, y así. Cada uno de estos perfiles está aislado del resto, con lo que obtengo privacidad y seguridad.
Me sorprendió conocer la opción según la cual cuando se introduce un pin alternativo, el sistema formatea todo el espacio del usuario en cuestión, de manera que una persona puede protegerse del más intrusivo asalto físico. Parece muy cyberpunk porque lo es, igual que la realidad.
Tener un dispositivo personal que respeta mi privacidad y me da a elegir la forma en la que las empresas interactuan conmigo debería ser la base operativa básica, pero la verdad es que es una rareza. A lo largo de mi vida me he posicionado de diversas formas desde transigir de forma negligente ante prácticas invasivas, hasta sumirme en la invisibilidad mediante sistemas operativos muy alternativos en los que no podía interactuar con el resto de humanos tecnológicos.
Esta es la primera vez en mi vida en la que no tengo que elegir, sino que está todo a mi disposición: seguridad y comodidad, con todos los casos de uso que me son requeridos en mi día a día.
La sensación me recuerda a ese momento en el que conduje mi suzuki jimny y dejé de odiar conducir y pasé a disfrutarlo de forma genuina. Es como tener una buena espada, no es un requesito evidente para practicar la esgrima, pero sin duda me permite disfrutarla en su totalidad.
Para colmo, lo he logrado dentro del presupuesto que me había asignado (250 euros) y a una velocidad que me ha sorprendido. De hecho he tardado más en escribir este artículo.
Las malas prácticas de las empresas parecen no conocer límite, así que no me sorprendería si en el futuro Graphene OS dejara de ser una opción. Por lo pronto, cuento con actualizaciones hasta 2031, y normalmente a mí las cosas me suelen durar porque las cuido.
Recientemente se ha publicado que motorola venderá un teléfono preparado para graphene OS, y que lo traerá preinstalado. Esto es una estupenda noticia, y si bien sé que yo no me haré con uno, será una buena opción para otras personas a las que trastear desde la consola se les haga pesaroso.
Yo voy a seguir hackeando el universo.
Pensé que tener un móvil libre de la influencia de las empresas entraría en esta categoría, pero la verdad es que ha sido decepcionantemente fácil.

¿Cómo he llegado hasta aquí?
Mi personalidad masculina hizo lo posible por mantenerse fuera del control de las empresas nacionales y extranjeras, lo consideraba un acto de responsabilidad e independencia personal. Si bien esto en el terreno de los ordenadores es razonablemente sencillo gracias a GNU Linux, en el asunto de los teléfonos móviles es bastante más esquivo.
Así que mis manos han probado todo tipo de dispositivos con sistemas operativos alternativos, incluyendo cyanogenmod, lineageos, mozillaos e incluso debian mobile con postmarketos. Durante una razonable cantidad de tiempo tuvo un fairphone.
Usar este tipo de sistemas operativos totalmente alternativos o en desarrollo tiene ciertos costes que a él no solían importarle nada. Buena suerte intentando correr la aplicación del banco o whatsapp. Era algo que a esa personalidad no le importaba demasiado.
Cuando empezamos a recorrer los caminos de la personalidad múltiple y la transición de género, me permití ser un poco más laxa y me hice con un móvil normal mainstream de bajo presupuesto que he usado desde 2022. Pensé que transicionar era algo complejo y que me vendría bien tener formas mainstream de relacionarme. Desde la retrospectiva, no sirvió de gran cosa, la verdad.
Llegada a este momento de mi vida sentí que un dispositivo tan inseguro y dependiente de las empresas tecnológicas no encajaban con mi autoimagen de guerrera trans cyberpunk, así que aprovechando este parón en mi vida en el que me encuentro, decidí hacerme con un móvil a la altura de dicha visión de mí misma. Sabía que tendría que echar algo de tiempo, pues ya he trasteado en el pasado, y sabía que me costaría algo de dinero, si bien me puse un tope de presupuesto bastante comedido.
Había llegado el momento de usar GrapheneOS.
El hardware
La mayoría de móviles de hoy en día no son dispositivos pensados para que el usuario tenga funcionalidad durante muchos años, sino que más bien son bienes de consumo de baja duración. Los fabricantes tienen muy bien integrada la obsolescencia programada de estos dispositivos hasta el punto de que dejan de recibir actualizaciones en periodos de tiempo ridículos.
Los señores de Graphene OS no están dispuestos a trabajar en adaptar su sistema a dispositivos que van a tener una vida útil de dos años, así que los modelos en los que se puede instalar son más bien poquitos en la actualidad: se limita a los google pixel del siete en adelante. Así que sí, paradoja, para escapar de google me tenía que comprar un móvil de google, que encima no son baratos.
Por fortuna existen esas tiendas de móviles reacondicionados, y yo no soy demasiado exigente con las prestaciones. Un pixel 8 me dará funcionaidad hasta 2031 y estaba dentro de mi presupuesto acotado por 250 euros, y aún me queda para una funda rosa.
El sistema operativo
Sabía que Graphene OS es la meca actual en privacidad y seguridad, y conocía un poco de su estructura de uso porque me había documentado suficientemente en el pasado. Así que me reservé un par de días para instalarlo en el dispositivo, pues sabía que estas cosas se pueden complicar bastante porque Verion lo había hecho en el pasado. Por otra parte, hay quien dice que se hace en una hora, pero yo soy pesimisma y no me fío.
Me llevó diez minutos. Fue decepcionantemente fácil.
Claro que después me he puesto a dejarlo fino a nivel de seguridad y prestaciones, y eso sí que me ha llevado más tiempo, pero el resultado es tremendamente satisfactorio, se consiguen todas las funcionalidades sin renunciar a nada. Incluso tengo un perfil separado con redes sociales y otras mierdas de ese estilo.
Algunas prestaciones interesantes
La gran cantidad de prestaciones que graphene ofrece está disponible en su página web, y en su gran mayoría se trata de procedimientos que ocurren de forma transparente y que reemplazan o mejoran lo que ocurre en un teléfono android normal.
Por ejemplo, el sistema de perfiles que incoporan las versiones actuales de android es un buen punto de partida que graphene mejora y que, combinado con la forma opcional en la que los servicios de google aparecen, me permite contar con diferentes perfiles en los que encapsulo mi actividad. Tengo uno para el uso diario en el que por ejemplo no hay nada de google, otro para la val más social en el que sí, otro más para la aplicación del banco y del seguro del coche que exige los servicios de google, y así. Cada uno de estos perfiles está aislado del resto, con lo que obtengo privacidad y seguridad.
Me sorprendió conocer la opción según la cual cuando se introduce un pin alternativo, el sistema formatea todo el espacio del usuario en cuestión, de manera que una persona puede protegerse del más intrusivo asalto físico. Parece muy cyberpunk porque lo es, igual que la realidad.
Cómo me hace sentir
Tener un dispositivo personal que respeta mi privacidad y me da a elegir la forma en la que las empresas interactuan conmigo debería ser la base operativa básica, pero la verdad es que es una rareza. A lo largo de mi vida me he posicionado de diversas formas desde transigir de forma negligente ante prácticas invasivas, hasta sumirme en la invisibilidad mediante sistemas operativos muy alternativos en los que no podía interactuar con el resto de humanos tecnológicos.
Esta es la primera vez en mi vida en la que no tengo que elegir, sino que está todo a mi disposición: seguridad y comodidad, con todos los casos de uso que me son requeridos en mi día a día.
La sensación me recuerda a ese momento en el que conduje mi suzuki jimny y dejé de odiar conducir y pasé a disfrutarlo de forma genuina. Es como tener una buena espada, no es un requesito evidente para practicar la esgrima, pero sin duda me permite disfrutarla en su totalidad.
Para colmo, lo he logrado dentro del presupuesto que me había asignado (250 euros) y a una velocidad que me ha sorprendido. De hecho he tardado más en escribir este artículo.
De aquí al futuro
Las malas prácticas de las empresas parecen no conocer límite, así que no me sorprendería si en el futuro Graphene OS dejara de ser una opción. Por lo pronto, cuento con actualizaciones hasta 2031, y normalmente a mí las cosas me suelen durar porque las cuido.
Recientemente se ha publicado que motorola venderá un teléfono preparado para graphene OS, y que lo traerá preinstalado. Esto es una estupenda noticia, y si bien sé que yo no me haré con uno, será una buena opción para otras personas a las que trastear desde la consola se les haga pesaroso.
Yo voy a seguir hackeando el universo.