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Comunicaciones cyberpunk

Una de las costumbres más peliagudas que llevan persiguiendo a las personas del siglo XXI es la encriptación en las comunicaciones. Parece que en este debate se ha insistido mucho en señalar que aquellos que quieren mantener la privacidad de las comunicaciones son unos delincuentes. Y en como todo debate polarizado, muy rápidamente se señala a la ped******, porque suena fatal. A ver quién defiende que la privacidad de las comunicaciones es importante estando en juego la seguridad de los niños.

Algunos países, entre los que se encuentra el que habito, que es líder en estos asuntos, propone acabar con la encriptación de extremo a extremo. Todo esto hay que cogerlo con pinzas, claro, porque eso de prohibir las matemáticas parece bastante peliagudo, y está también esa parte de la constitución que dice que tenemos derecho a que nuestras comunicaciones sean privadas, pero oye, que si hay que cambiarla, pues la cambian.

No quiero insistir mucho en el debate. Aborrezco los delitos sexuales como debería hacerlo cualquiera, y además soy una cyberguerrera que realiza cyberincursiones ya sea con mi ordenador o con mi espada, y pensar que lo voy a hacer con unas comunicaciones abiertas para que el gobierno o cualquiera sepa lo que estoy haciendo, es bastante ingenuo.

Voy un poco más lejos: quizá en un futuro gobierne algún partido que considere que las personas trans cometemos una actividad ilegal por el hecho de ejercer nuestra identidad de género. Yo quiero seguir pudiendo preguntar mis ¿ilegales? dudas sobre pelucas y pintalabios, así que por si acaso los presentes gobernantes les entregan mis comunicaciones en bandeja, es mejor estar preparada.

Todo esto es especialmente gracioso porque 1) a lo que aspiran es a controlar las aplicaciones tipo teleglam o wasup (entidades comerciales a las que puedan presionar) y 2) en cualquier caso estas aplicaciones ya son indignas de confianza si pretendes guardar algún secreto importante. Vamos, que yo cuando hago una cyberincursión, lo último que hago es dejar un registro que me inculpe en los servidores de telegram, o en ese wasup que vaya usted a saber lo que hace en su código totalmente opaco.

Y en fin, yo he probado alternativas a punta pala. No voy a decir “todas” por un principio de humildad, pero realmente me he preocupado por el tema, y he llegado a tener servidores privados de algunas, como en el caso de elements bajo matrix-synapse, una solución que me llegó a satisfacer pero que siempre tenía un relativo riesgo y un coste de mantener la infraestructura. Lo que hoy traigo es mucho más sencillo y funcional. Todo el mundo a instalarse… ¡tox!

Tox hace lo que hace muy bien. Nos permite comunicarnos con otras personas (que tengan tox) sin ningún servidor implicado, sin nombres de usuarios y contraseñas guardados por ahí, sin copias de los mensajes más que en dichos dispositivos, y de forma encriptada de forma autónoma. Básicamente utiliza dos principios: la encriptación (que en sí es nuestro usuario) y la estructura “peer to peer” sin servidores.

Instalarlo es trivial. En mi debian fue tan simple como “apt install qtox”, que se puede descargar también en web, incluso para windows. En android está disponible con la aplicación atox tanto en google play como en f-droid (mucho mejor). Y utilizarlo también es fácil de narices, te agregas a alguien, y a hablar. Eso sí, hay que agregar de una forma razonable, nada de números de teléfono ni mierdas así, sino HASHes criptográficos. Aquí tenéis el mío:

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Y ahora lo malo. Lo que no dicen en la página de tox.

Nada de guardar mensajes, cuentas y archivos en un servidor.

Tú eres responsable de tus cosas, así que te tienes que preocupar de ellas. Si te preocupa conservar una conversación en la que le dices a tu waifu que la quieres, sácale una copia. Si no quieres perder tu lista de contactos, lo mismo. Si pierdes tu clave privada de acceso, no la puede recuperar ni el divine emperoratriz de la galaxia (me refiero a “el incal”, no a “warhammer”).

Pero es que de eso se trataba, que no hubiera servidores implicados.

No te pueden entregar mensajes si no te has conectado

Y es lógico, porque no hay un servidor al que entregarlo. Si intentas mandar un mensaje y la persona no está, se queda en espera. Si no coincidís con la aplicación conectada en algún momento, no se entregará.

De eso se trata.

Los archivos e imágenes se tienen que aceptar uno por uno y crearse el flujo de transferencia

Y una vez transmitidos, no se pueden volver a descargar: tienes que pedírselos a tu contacto utilizando una aplicación de mensajería, por ejemplo, tox.

Puedes tener ciertas dificultades si no abres puertos

Je, y no vas a poder desde tu móvil.

A ver, la funcionalidad básica se le saca y va bien, pero en ciertas circunstancias no vamos a poder mandarnos archivos o quizá no vaya la voz. Cuando esto ocurra, no culpes a tox, sino a tu proveedor de servicios.

Te va a coger batería

Yo la uso mucho en el PC... y en el móvil si me hace falta.

Pero en definitiva…

No va a ser la aplicación de mensajería que vayas a usar día a día, por lo menos no hoy. Pero quizá debas ir conociéndola por si en el futuro necesitas mantener privacidad en tus comunicaciones y no depender de terceros. Además, mientras lo hagas te sentirás más hacker y cyberpunk, y por lo tanto molarás mucho.