NotBornVal

Problema de armario resuelto

Quizá a algún lector de esta guerrera cyberpunk le sorprenda saber que hasta el día de hoy mi armario personal ha estado repleto al cien por cien de ropa masculina, la casi completa totalidad negra, y algunos pantalones de camuflaje. Sí, mi abundante ropa femenina estaba distribuida en tendederos, cestas de la ropa, sillas y superficies horizontales. Nueve meses.

Bueno, hay quien podría pensar que esta forma de obrar está relacionada con que soy una tía desordenada, especialmente si ese alguien es lector de Eina. Y es cierto que hay cierto carácter de “hago lo que me da la gana”, y si ella lo tiene, que es como yo pero en súper yo, pues yo también.

Pero obviamente hay un límite a lo desordenada que puedes ser sin que empieces a tener problemas prácticos reales, así que es verdad que me he pasado mucho… pero el motivo no era la pereza, sino que para mí realmente suponía algo que afrontar.

La verdad es que no tengo demasiado claro por qué las paradas para llorar o para comer nerviosamente. En este sentido creo que es un “trago” pasado y ya está, un peaje emocional que superar en mi transición.

Tal y como yo lo veo, es una expresión muy patente de la mierda que es haberme pasado cuarenta años sin ser la persona que realmente era. Y en esto hay mucha autoadversión, muchas reflexiones que son autocrueles o que están cargadas de rencor contra las fuerzas que me han impedido ser una persona ni remotamente completa en lo que llevo de vida.

Así que ahora mi armario es… bueno, muy negro. Tiene cosillas blancas (geniales), moradas y ocasionalmente naranjas, que es un color que realmente está muy en mí y que he rechazado a lo largo del tiempo. Que su aceptación sea, pues, testigo público de mi aceptación y disidencia de género.